Domingo de Pascua, pensando en la Paz.
El hombre, en su camino hacia una meta, intenta cada día. No hay una sola verdad, lo que nos inquieta, hasta nos incomoda.Si somos abiertos a escuchar al otro, nos podemos llevar una sopresa. Encontrarnos con un Ser totalmente distinto al que devuelve el espejo. De nosotros dependerá entonces reconocernos y aceptar la diferencia. Nos permitirá crecer seguramente. Nos da miedo que ese cambio sea brusco y no lo podamos hacer en PAZ. Todas las religiones coinciden en que debe provenir del corazón, encontrarse en él, tranquilizarlo también.
Que también viene del PERDON, para lograr calma en nuestro espíritu.
Todos los días atentan contra nuestra tranquilidad, desde distintos lugares. Sería bueno no boicotearnos. Que lo hagan otros, vaya y pase. Ahora bien, si nosotros mismos atentamos contra nuestro interior será difícil que el equilibrio se alcance.
Sin olvidar que primero se necesita el pan y luego alimentar el alma, relajarse y dejarse llevar. La vida acomoda los tantos. Si la ayudamos, mucho mejor.
NESTOR CENTRA
