En distintos conflictos aparecen aquellos que toman la iniciativa de acusar a su interlocutor y descalificarlo. Se preguntan cuánto más quieren, que son insaciables, que no les alcanza. Les encanta ponerse en víctimas, ya que eso los coloca del lado más débil. Entonces confunden, mienten, ocultan, niegan y desconocen. Desenmascararlos es muy difícil aunque no imposible, es cuestión de paciencia. Toman discursos prestados, se acomodan como tal camaleón, disfrutan la ignorancia ajena y se regodean cuando no pueden descubrirlos.
Son los que llaman a su oponente vampiros, CON LA SANGRE EN LA BOCA.
Néstor Centra